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Los vinos suizos tienen nueva marca

09/06/14
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El vino suizo tiene una nueva identidad de marca. Con ella, la organización para la promoción del Vino Suizo (Swiss Wine Promotion) quiere presentarlo como un producto internacional, moderno y premium.

Winkreative ha sido la agencia encargada de realizar esta nueva marca. Se trata de la agencia de Tyler Brûlé, fundador de las revistas Wallpaper y Monocle, y entre cuyos clientes se encuentran American Express, British Airways o Blackberry. ¿Habrá conseguido este gurú generador de tendencias crear una buena marca de lujo?

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El vino suizo apenas se conoce fuera del país. Y dentro de Suiza, los mismos suizos han ido viendo una evolución de su vino, que ha ido pasando de ser un producto de baja calidad y producido en masa a un producto cada vez más refinado. Actualmente, es un producto de alta calidad y suele incluirse en los rankings mundiales de vinos. (Sí, yo tampoco lo sabía).

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Por lo tanto, había dos problemas: posicionar el vino suizo como una marca internacional y posicionarlo además como un producto premium.
A esto se le añadía una tercera clave, y es la palabra “complejidad”. Como comenta Tyler, complejidad es la palabra que mejor resume el vino suizo: complejidad de zonas de cultivo dentro de Suiza que forman un entramado de áreas y viñedos independientes. Y complejidad de Suiza como país, que se encuentra entre Alemania, Italia, Francia y Austria. Un auténtico cruce de caminos, tanto dentro como fuera.

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El logotipo se inspira formalmente en las 6 regiones de cultivo de vino del país. Me ha parecido curioso comprobar cómo coinciden bastante los tamaños y formas de los fragmentos del logotipo con los de las áreas reales de viñedos en el mapa de Suiza.

Los diseñadores han querido huir de la típica Cruz Suiza para incorporarla de una manera mucho más sutil. El color es rojo, pero no un rojo puro, sino un rojo más oscuro y elegante. Las líneas son más finas, representando los viñedos, pero también los “cruces”, cruces suizas más sutiles y finas, los encuentros de esa complejidad.

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El logotipo se completa con una tipografía de palo seco, bastante rotunda, potente y limpia.

La arquitectura de marca se construye de una forma bastante sencilla: simplemente el subtítulo de la región va cambiando según el nombre, pero el símbolo y demás elementos se mantienen.

Vemos algunas aplicaciones, como el envoltorio de papel de la botella o sellos para barricas, poco desarrolladas. Me inquieta el hecho de que en los envoltorios, la escala de las líneas es mucho más gruesa, cargándose el aspecto sutil de lo anterior. Pero sobre todo, el cuello de la cápsula de la botella me parece incoherente, porque recurre a la Cruz Suiza, que antes habían desechado como principio y premisa del proyecto. ¿Es tan débil la marca que no pueden hacer tres aplicaciones coherentes y que funcionen bien?

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Es admirable el intento de presentar Suiza internacionalmente de una manera más sutil y menos 'trillada'. El resultado a primera vista puede parecer correcto, pero personalmente creo que no acaba de serlo del todo. Para empezar, esa complejidad que comentaban, empieza y acaba en el logotipo, que es lo peor que puede pasar, porque generan así una marca muy poco versátil y bastante estática. Estática porque el logotipo no cambia nunca, a pesar de que representa a muchas zonas de Suiza muy diferentes entre sí. Y poco versátil porque la escala pequeña de las líneas del logotipo hace que se empasten a tamaños pequeños, se exageren a tamaños grandes (envoltorio) o que se tenga que recurrir a la cruz para aplicarlo en el cuello de la botella.

Era una buena idea y un buen comienzo, pero me hubiese gustado verlo desarrollado de otra manera, con más recorrido. Me hubiese gustado ver que la escala de las líneas fuese más gruesa, y que efectivamente se “deconstruye” la cruz suiza, igual que hizo en arquitectura Daniel Liebeskind con el Museo Judío de Berlín, deconstruyendo la icónica estrella judía. Me gustaría ver una escala adecuada de las líneas, que hiciese que el logo funcionase también a tamaños pequeños. Y me hubiese gustado ver un sistema de identidad cambiante que realmente ilustrase la complejidad de Suiza y de su vino: o bien el logotipo cambia ligeramente según la ciudad o área, o los cultivos se rotan, o la dirección de cultivo, etc.

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