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El nuevo logo de Oscar de La Renta no se lee, cometiendo un error básico

25/09/17
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Este mes ha tenido lugar la New York Fashion Week, y la firma de moda Óscar de La Renta ha aprovechado para presentar una actualización de su logo. 

El nuevo diseño mantiene el aspecto caligráfico de su anterior sello, pero lo convierte en una reproducción mucho más fiel de la firma real de Oscar de La Renta, el fallecido diseñador que da nombre a la compañía.

Antes

Después

Lo más curioso es que la caligrafía del diseñador no sólo sirve de inspiración para actualizar el logo, sino que además es el concepto creativo en torno al que giran todos los diseños presentados sobre la pasarela en la pasada Fashion Week. Estampados caligráficos, brochazos de pintura, salpicaduras de tinta… Todos estos detalles son un homenaje a Oscar de La Renta. El nuevo logo reafirma este homenaje.  

La caligrafía del fallecido diseñador ha inspirado también las prendas de la colección

Los responsables de esta decisión han sido los actuales directores creativos de la compañía, Laura Kim y Fernando García. Según cuenta García, “me emocionó mucho ver escritos y anotaciones que Oscar había dejado por ahí, y eso nos insipiró para actualizar el logo haciéndolo más natural al usar su verdadera firma. Él lo escribía al final de sus notas, y eso nos llevó a explorar una técnica de impresión que estamos usando para esta colección de manera que sus notas y su escritura están presentes en cada prenda. Incluso hay vestidos que tienen su firma en todas partes estampada. Es una manera cool de mostrar su toque en todo”.

Un logo disfuncional

Sin menospreciar la intención honrosa y poética que hay detrás de este rediseño, llama la atención la falta de legibilidad del resultado. 

Aunque seguramente sea una decisión premeditada, creo que los responsables se equivocan, y demuestran cierto desconocimiento sobre los objetivos de una imagen gráfica. El nuevo logo es prácticamente indescifrable, excepto por aquellos que la reconozcan de antemano, por lo que la marca perderá muchas oportunidades de impactar eficazmente en nuevos usuarios.
Si alguien que no esté demasiado familiarizado con la compañía se cruza con una marquesina de Óscar de La Renta, seguramente sea incapaz de leer el nombre de la compañía de un vistazo, por muy grande que éste se muestre, y ese impacto se habrá perdido. Para construir notoriedad y reconocimiento es básico mostrar un mínimo grado de legibilidad, y un buen diseñador hubiera sido capaz de conseguir el mismo efecto manuscrito que conmemorase la figura del diseñador sin sacrificar la lectura hasta tal punto. 

He querido hacer una prueba rápida enviando el logo por Whatsapp a amigos y familiares y éste ha sido el resultado:

También en inglés

El problema se agrava aún más cuando reducimos el logo a tamaños comprometidos, como en la web o en los avatares de las redes sociales. El logo presenta tantas deficiencias en su construcción que enseguida se convierte en una mancha turbia y bastante inútil.  

Reconozco que el nuevo logo nos acerca mucho más a la figura de Oscar de la Renta, y eso no solo resulta nostálgico sino que comercialmente es muy oportuno, ya que da a entender al público que la esencia del diseñador sigue presente en esta nueva etapa. Algo parecido hizo Calvin Klein cuando rediseñó su marca hace unos meses, retomando códigos pasados para poner en valor los orígenes de la marca. Pero este caso es excesivamente anárquico y se salta normas básicas de legibilidad y escalabilidad que el mismo sentido común debería exigir. 

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